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XXXII Domingo Ordinario (A)
Sabidur? 6: 12-16; 1 Tesalonicenses 4: 13-18; Mateo 25: 1-13
La pregunta, ??C?o debemos esperar la llegada inminente de Cristo?? forma parte
del mensaje en las lecturas de hoy. Era una pregunta de suma importancia para
los cristianos del primer siglo. En la carta a los Tesalonicenses, san Pablo nos
recuerda de la importancia de no vivir como los que no tienen esperanza. Si
creemos que Dios resucit?a Cristo, tambi? nosotros resucitaremos con ?. San
Pablo nos recuerda que as?como Cristo entr?en su gloria, as?tambi? nosotros
vamos a entrar en esa gloria.
El Evangelio de san Mateo fue escrito a?s despu? que la carta de san Pablo a
los Tesalonicenses. Sin embargo, los primeros cristianos recordaban una par?ola
de Jes? donde hablaba del tema de la espera. Aun as? ellos se encontraban
impacientes por la segunda venida de Cristo. Para ayudarles a calmar un poco su
ansiedad, San Mateo comparte la par?ola del novio y las damas de honor. Los
oyentes conoc?n las costumbres de su cultura: los arreglos de un matrimonio se
hac?n entre las dos familias, no entre los novios; los matrimonios sol?n ser
entre familias de distintas aldeas; y los negociantes eran los patriarcas de las
familias. Debemos recordar, que muchas veces hab? demoras largas a causa de
detalles de ?timo momento.
Cuando por fin, la familia del novio estaba lista, el joven sali?por la aldea
de la novia. Las damas de honor le esperaban para darle la bienvenida y guiarle
a la casa de la novia. Era de noche y no hab? luz. Era de suma importancia
iluminar el camino desconocido para evitar accidentes. Esto era la introducci?
en la historia de la par?ola. Sin embargo, el punto culmen de la historia era
la preparaci? de mantener suficiente aceite por parte de las damas de honor
para la larga espera del novio.
Lo que san Mateo nos quiere ense?r es que nosotros somos como las damas de
honor, que esperamos con anticipaci? y alegr?, y a la misma vez, sin saber la
hora cuando Cristo viene por segunda vez. Como las j?enes previsoras, debemos
estar listos con bastante aceite. El aceite es la vida divina obtenida en el
bautizo. Tenemos que cuidarla durante toda la vida. Hacemos esto en la oraci?,
en los sacramentos, en el estudio de la biblia, en las obras de caridad, en las
acciones diarias hechas con el amor que tenemos por Cristo. San Mateo tambi?
nos recuerda que este aceite no se puede conseguir al momento ?timo cuando
venga el Se?r. Tenemos que estar preparados y listos, porque no sabemos ni el
d? ni la hora de la llegada del Se?r.
?Es posible que se apague la luz divina? Lastimosamente, s? Pero a? tenemos
tiempo. Podemos atender a ella ahora, dedicando tiempo a la oraci?,
participaci? en la eucarist?, y especialmente en las obras de caridad a
nuestros vecinos. Lo importante es que estemos preparados.
Durante el mes de noviembre, recordamos a nuestros seres difuntos y ofrecemos
oraciones por ellos. Vivimos con la esperanza que alg? d?, vamos a estar
juntos en el banquete celestial que Dios ha preparado para todos sus hijos e
hijas.
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